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sábado, agosto 25, 2007

SERENAZGO DE CHICLAYO

Incomunicados


La falta de equipo para intercomunicarse entre policías y serenos es la principal carencia del Serenazgo en el distrito de Chiclayo, servicio de Seguridad Ciudadana que por estos días cumpliera un mes operando en las calles.


Creada para coordinar y colaborar con los órganos públicos en la protección de las personas, de los bienes, en el mantenimiento de la tranquilidad y en el orden público, fue el seno del concejo de la provincia de Chiclayo, el que el pasado 16 de febrero, en sesión ordinaria, con voto favorable de la mayoría de sus integrantes, aprobara la creación del cuerpo de Serenazgo, que compartiría la misión de la Policía Nacional en prever los actos delincuenciales e ir a la par con la sétima política de Estado, la que reside en la erradicación de la violencia y el fortalecimiento del civismo y de la seguridad ciudadana.

Pero a la fecha, sin medir las consecuencias de una debida implementación la Unidfad de Serenazgo adolece de un sistema de comunicación que le permita a cada unidad móvil intercomunicarse con una central, donde la comunidad haga llegar sus urgencias, caso contrario, tanto las camionetas como las motocicletas continuarán “dando vueltas” sin sentido alguno por la ciudad en busca de accidentes o incidentes fortuitos.

Mencionar que estas unidades móviles están implementadas con equipos de radio mas no cuentan con una antena o central de urgencias. En espera de que se les equipe como debe ser, por ahora, serenos, policías y pobladores se intercomunican haciendo uso de celulares, permitiendo el enlace entre la Sub Gerencia de Seguridad Ciudadana, la Comisaría César Llatas o directamente a la sede de Radio Patrulla.

La salida está a la vuelta de la esquina y así lo entienden en la reciente creada Unidad de Serenazgo, pues en caso que no se concreten las acciones de requerimiento de nuevos equipos, otro plan de avance para este Servicio sería la implantación de sensores que se activen cuando un vehículo esté estacionado por más de tres minutos, algo que ayudaría a la seguridad de los mismos serenos, debido a que en las intervenciones que realicen reciban la asistencia de patrulleros policiales o de otras unidades de Serenazgo, aunque para dar este importante paso se requiere de la previa aceptación de parte de las autoridades municipales, así como del otorgamiento de una partida adicional que se le sumaría al precario presupuesto que le fuera asignado al momento de ser creada.

Gabriel Balaguer Nery, Sub Gerente de Seguridad Ciudadana, asegura además que el Serenazgo en Chiclayo ya hizo llegar su pedido de antena de radio, para la interconexión entre las camionetas y las motocicletas que circulan por el cercado de la ciudad, debido a que el encargado de equipar los vehículos es el municipio, por competerle directamente el manejo del Cuerpo de Serenazgo de la ciudad.

Malestar policial
A raíz de la falta de implementación, fuentes dignas de todo crédito aseguran que en el seno de la Policía Nacional, que apoya con efectivos para cada unidad vehicular, existe contradicción ante el hecho de que el nuevo servicio de Serenazgo no cuente con el equipo necesario para su comunicación interna y externa, siendo una central de radio o de red privada telefónica la solución a estos problemas de intercomunicación que afronta la recién creada Unidad de Serenazgo.

Pese a las facilidades que la institución policial otorga al servicio, ésta ve truncadas sus operaciones ante la falta de comunicación con una central, desde donde reciba las urgencias e indicaciones de patrullaje. Pero no por esto dejarán de trabajar en forma armónica y coordinada con el municipio, sin buscar protagonismos de ningún tipo.

Asimismo, manteniendo la reserva del caso, los serenos también hacen sentir su voz de protesta e incomodidad por la falta de implementación de la oficina que funge como Central de Operaciones, la cual no cuenta siquiera con una máquina de escribir que permita elaborar sus informes, siendo lo ideal dotarlos de una computadora para mantener un mejor registro de las capturas que se vienen suscitando. Otra causa de disconformidad es el personal policial que colabora con ellos, efectivos que a su criterio deberías ejecutar labores administrativas por no contar con el físico necesario para la ajetreada labor de serenazgo.

Operaciones
Fue recién el 1 de abril cuando el cuerpo de Serenazgo en Chiclayo, conformado por treinta y ocho serenos, inició operaciones, servicio que cuenta con cinco camionetas e igual número de motocicletas, operadas por serenos y dos efectivos de la Policía Nacional del Perú, siendo el de más antigüedad quien funge de operador y dirige las intervenciones, por ende el de menos tiempo de servicio será su adjunto, completando el equipo dos serenos, quienes apoyan con la fuerza en caso sea necesario o simplemente como conductores.

El total de número de efectivos se divide en tres turnos, siete horas cada uno, laborando todos los días del mes incluidos los feriados. Los dos primeros turnos se encargan netamente de acciones de prevención y patrullaje por la ciudad, mientras que el tercer turno asiste a la municipalidad en cuestiones de reciclaje con el camión de la misma y la cooperación de ocho serenos.

Siendo ésta una experiencia cuasi novedosa en nuestra ciudad, aún deja en tela de juicio ciertas situaciones, por ejemplo que los efectivos policiales no reciben remuneración adicional a su sueldo por integrar el cuerpo de Serenazgo en horarios considerados de servicio, situación contraria que acontece en Lima, donde desde 1996 viene operando el Servicio de Serenazgo asistido por efectivos policiales que, aprovechando sus días francos, ganan un dinero extra para el sustento de su hogar.

Por el momento y por el transcurso del presente años es la propia comuna la encargada de asistir con un presupuesto especial a esta Unidad, dinero que se destina principalmente al salario de los serenos y a la compra de los galones de petróleo para los vehículos.

Según el Mayor en retiro, Gabriel Balaguer Nery, Sub Gerente de Seguridad Ciudadana, posterior a este período a la ciudadanía se le cobrará por este servicio preventivo.

Radio de intervención
Para una mejor prevención e intervención de los miembros del Serenazgo, la ciudad de Chiclayo ha sido sectorizada en cinco partes, cada una de ellas vigilada por una camioneta. Así, el primer sector lo conforman las avenidas Sáenz Peña, Pedro Ruiz, José Leonardo Ortiz, Manuel María Ízaga y las vías que se encuentren en el perímetro; el segundo sector corresponde a las avenidas Pedro Ruiz, Angamos, Augusto B. Leguía, Castañeda Iparraguirre, José Balta y vías del perímetro; en el tercero, las avenidas Pedro Ruiz Oriente, Castañeda Iparraguirre, José Balta y vías del perímetro; en el cuarto sector las avenidas José Leonardo Ortiz, Manuel María Ízaga, Sáenz Peña, Andrés Towsend, Grau, Bolognesi y vías del perímetro; y por último, las avenidas Bolognesi, Jorge Chávez, Sáenz Peña y vías del perímetro.

Urbanizaciones como Santa Victoria, Federico Villarreal, Los Parques, Campodónico y Augusto B. Leguía también son consideradas dentro del programa de vigilancia, responsabilidad que recae en un sereno montado en una motocicleta, el mismo que no está autorizado para intervenir en incidentes, sino por el contrario en informar al efectivo policial más cercano, aunque su sola presencia induce a los delincuentes a retirarse. Tal es el caso de los mozalbetes que esperan la salida de las colegialas para propasarse o robarles las mochilas. De allí que los serenos se estacionan para impedir que éstos, ávidos de mostrar sus malas artes y costumbres, cumplan sus objetivos.

Intervenciones
En el corto tiempo de su puesta en marcha, el Cuerpo de Serenazgo ha procedido a realizar capturas a consumidores de droga, paqueteros, prestar auxilio en accidentes de tránsito, intervenir a conductores de mototaxis cuyos vehículos carecen de placas y que además no cuentan con su licencia de conducir, lustrabotas que salen a trabajar ebrios y faltan el respeto a señoritas, menores de edad protagonizando actos reñidos contra la moral cuyo punto de concentración es el Paseo de Las Musas, meretrices que causan revuelo en plena vía pública, y que además le roban a sus clientes, auxilio a madres cuyos hijos se extravían y frenar la modalidad delincuencial que nunca pasará de moda: arrebatos de carteras y celulares.

Según los propios serenos, el 80% de los mototaxis no tienen licencias de conducir, permiso de operatividad y SOAT y, en el colmo de los colmos ni el documento de identidad, el cual es traído por los dueños del vehículo cuando se les avisa que fue retenido.

Pese a que las intervenciones y posibles capturas únicamente le conciernen realizarlas al efecitvo policial mas no al sereno que lo asiste, los detenidos por las unidades de Serenazgo son trasladados a la Comisaría de la jurisdicción donde fueron capturados, para ser puestos a la orden de la ley.

Índice delincuencial
Según el informe que administra la Oficina de Seguridad Ciudadana, la delincuencia en Chiclayo ha disminuido en un 30%, siendo la tarea reducirlo aún más, de allí que el Serenazgo se haya convertido en un servicio que ayude a esta disminución generando una cultura de paz.

“Serenazgo no es la solución para la delincuencia en Chiclayo, es una ayuda para la solución, una ayuda a la Policía Nacional que no cuenta con vehículos que le den abasto, cumpliendo así su rol principal que es el de brindar apoyo incondicional a la institución policial” señala Balaguer Nery, tras añadir que la Unidad de Serenazgo, en su condición de apoyo y de servicio se propone ampliar la base social y el liderazgo municipal como agente de desarrollo local, logrando de esta manera una efectiva participación de la población y sus organizaciones, con el objetivo de proporcionar un ambiente pacífico que garantice una ciudad sin riesgos para la propia población.


((Jill Barón Rodríguez - Estudiante VIII ciclo Periodismo))
((Expresión Nº 514 - Chiclayo, del 10 al 17 de mayo del 2007))

1 DE MAYO

Día del trabajador que no descansa


El calendario lo marca como feriado mientras el mundo recuerda a los Mártires de Chicago, aquellos doscientos mil sindicalistas que fueron ajusticiados en Estados Unidos debido a su lucha en función a la consecución de la jornada laboral de ocho horas un 1 de mayo de 1889, quienes pretendían hacer valer la fórmula “Ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa.”

Su celebración se ha establecido en la mayoría de países por acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París ese mismo año.

En Perú, por más que haya leyes que velen por los derechos del trabajador, hay cantidad de entidades cuyo personal labora más de doce horas e incluso en días feriados.

El Decreto Legislativo Nº 854, Ley de Jornada de Trabajo, Horario y Trabajo en Sobretiempo, establece que no se podrá afectar el derecho del trabajador al descanso semanal obligatorio ni al que corresponde a los días feriados no laborables, los cuales deberán hacerse efectivos de acuerdo a lo dispuesto por el Decreto Legislativo Nº 713.

Sin embargo, establecimientos comerciales abrirán sus puertas como si se tratara de un día no festivo. Los puestos de alimentos, abarrotes y ropa del Mercado Modelo de Chiclayo atenderán en horario corrido, muchos de los comerciantes aseguran que los días feriados representan una bendición para sus bolsillos debido a que algunos incrementan sus ventas en un trescientos por ciento.

“Usualmente vendo ochenta soles diarios, pero los feriados logro vender doscientos soles” recalca un comerciante de sombreros y artesanía. Es claro que atienden para no perder las ventas que en días como estos se alzan gracias a la afluencia de los visitantes, quienes sí descansan y relajan saliendo de compras.

Pero no todos son los que sacrifican los días festivos por unos soles más, hay unos pocos que por pasar mayor tiempo con sus familias o salir de paseo cierran sus puestos de venta o no salen a las calles, pero solamente lo que dure la festividad.

Son los comerciantes ambulantes los que no gozan de vacaciones, feriados u horarios establecidos, puesto que la mercancía que venden representa el sustento de sus familias “¿Si un día no trabajamos, el otro de qué vivimos? Los trabajadores del estado descansan, los independientes no, trabajamos para mantener a nuestras familias, no podemos darnos el lujo de faltar” exclama un ambulante de la avenida Arica.

Por otro lado, los comerciantes del Mercado Central sólo laboran hasta el medio día.

“Los días feriados ganamos el doble, siempre el número de gente es mayor por eso no se puede descansar” señala la dueña de una concurrida juguería.

El centro de Chiclayo no es ajeno a esta realidad, tiendas de zapatos, librerías, restaurantes e incluso ambulantes laborarán el “Día del Trabajo”, algunos incluso reciben presiones por parte de sus jefes en relación a las ventas. “A nosotras nos ponen una meta los feriados, si normalmente vendemos siete u ocho pares de zapatos, un día feriado tenemos que vender el doble” asegura la empleada de una reconocida zapatería. Y si deciden quejarse o faltar en el día de su descanso “a la primera te vas” explica contrariada.

Según la Ley de la Jornada de Trabajo cuando el sobretiempo se realice en forma previa o posterior a la jornada prestada en horario diurno o nocturno, el valor de la hora extra trabajada se calculará sobre la base del valor de la remuneración establecida para la jornada, conforme al tercer párrafo del Artículo 10 de la misma Ley.

Pero esto ni siquiera se respeta, claro ejemplo el caso de un pequeño restaurante de la Avenida San José, donde sus trabajadoras ya se cansaron de reclamar sus derechos. “Le dijimos al dueño que los feriados no se trabaja, pero no hace caso. Es un día de descanso pero no nos pagan ni horas extras, cuando debe ser así” señala.

Centros comerciales como el Real Plaza, Vogani y tiendas como Saga Falabella tampoco hacen efectiva la Ley de Jornada de Trabajo en relación a los feriados, aunque en un horario especial, abren sus puertas para deleite de la ciudadanía, en su mayoría trabajadores del Estado o comerciantes independientes, que aprovechan para salir en familia, ajenos al sacrificio que centenares de chiclayanos hacen por cubrir la canasta familiar a costa de su día especial.



((Jill Barón Rodríguez - Estudiante VIII ciclo Periodismo))
((Expresión Nº 513 - Chiclayo, del 26 de abril al 3 de mayo del 2007))